Se dice que
la sequía ha matado a más de 3000 tarahumaras, la mayoría
siendo los niños menores de cinco años. A la misma vez la
crisis económica resultante ha aumentado la incidencia de
desempleo, alcoholismo y la drogadicción.
Es
una situación que las hermanas se empeñan en cambiar. Con
su apoyo, podrán continuar su labor educativa y humanitaria
en pro de la vida de los niños tarahumaras.